viernes, 14 de septiembre de 2018

La automatización, una fusión de empresas y el futuro de Everis

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El pasado 1 de abril el periódico ABC publicaba una entrevista a Benito Vázquez, ex CEO de Everis y ahora responsable de NTT Data para las regiones de EMEA y América Latina. Dentro de las tareas pendientes en su nuevo cargo, la que puede tener un mayor impacto es la fusión de las 3 compañías del grupo NTT Data en estas regiones, NTT DATA EMEA, Itelligence y Everis. Preguntado al respecto de dicha fusión, Benito responde:


"La idea es hacer un proceso de unificación que a día de hoy no sabemos cuál va a ser la resultante, porque lo decidiremos entre todos. Puede ser algo muy «soft», manteniendo todas las compañías pero compartiendo recursos y con una visión alineada, y puede ser algo más «hard», lo que sería hacer una integración, creando una nueva compañía. Tenemos toda la libertad para elegir qué tipo de unificación queremos".


En primer lugar, es de un cinismo insultante que diga que el proceso "lo decidiremos entre todos". ¿Quiénes son todos para el señor Vázquez? ¿Es que acaso los trabajadores podremos decidir algo en ese proceso que afectará en mayor o menor medida a nuestro futuro laboral? Es curioso como cuando nos venden lo maravillosa que es la empresa nos incluyen a todos como parte de la misma, pero a la hora de la verdad no somos más que números que no tenemos voz ni voto.


En segundo lugar, por mucho que lo disfracen con anglicismos ("soft" o "hard"), lo que implica una fusión de empresas es lo que en lenguaje empresarial se denomina una reestructuración de plantilla, y eso en román paladino significa despidos y/o EREs. En qué medida afectará dicha reestructuración a la plantilla de Everis es algo que los trabajadores no podemos saber, ni sobre lo que seremos informados ni consultados. Es por ello que se hace más importante que nunca tener una representación legal fuerte, honesta, y que esté 100% con los trabajadores, puesto que los representantes que dicen buscar el equilibrio y el beneficio para ambas partes (empresa y trabajadores), son los primeros en firmar EREs y retrocesos en las condiciones de trabajo. En esto CCOO y UGT tienen años de experiencia, habiendo firmado cientos de EREs que han mandado al paro a millones de trabajadores, mientras de cara a la galería reclamaban mejoras laborales.


Todo esto encaja además perfectamente en la estrategia anunciada por la empresa en la última reunión general de automatizar a medio plazo hasta un 30% de las tareas realizadas actualmente.


También reincide Benito Vázquez en vanagloriarse de los espectaculares resultados económicos de Everis, recordando que "han pasado cuatro años y hemos más que duplicado el ingreso, casi triplicado el beneficio y casi duplicado el número de personas", y que en un futuro "rondaremos los 1,2 billones de euros de ingresos, creceremos en torno al 20%". Todo esto mientras se sigue contratando a trabajadores por unos miserables 10.500 euros brutos anuales y se mantiene el sueldo congelado de muchos compañeros.


Sobre los perfiles más buscados para contratar, esto es lo que dice el ya ex CEO:


"La mayoría son de carreras técnicas como ingenierías, matemáticas... pero también administración de empresas y la transformación digital ha traído la necesidad de perfiles más multidisciplinares como filólogos, filósofos, sociólogos, historiadores... gente muy creativa que te ayude a abrir la mente y mirar al futuro".


Gente muy creativa pero a la que se valora menos que al resto, aplicando una doble escala salarial en función del sector al que pertenezca la titulación.


Pero si en un aspecto es más insultante la hipocresía con la que hablan los dueños de Everis es al referirse a los trabajadores, al hablar de "gente buena, con valores, principios, noble, generosa... seguiremos siendo extremadamente cuidadosos con el equipo", mientras la realidad es que nos condenan a la precariedad, nos explotan todo lo que les permite la ley y más y nos ningunean sistemáticamente negándose a escucharnos.


Estos momentos de bonanza económica para Everis, unidos al servilismo y la pasividad de las candidaturas amarillas (Actúa y CCOO) en el comité de empresa, están adormeciendo a los trabajadores inculcando la idea de que nada puede salir mal, de que vamos a seguir creciendo eternamente. Pero cualquiera que tenga un mínimo de experiencia en el mundo laboral sabrá de primera mano lo volátil que es la situación económica de cualquier empresa. Y quien no lo haya vivido seguro que tiene en su entorno a quien sí lo ha hecho. Cuando vengan los malos momentos, que vendrán (y viendo la futura fusión de empresas del grupo NTT Data, más pronto que tarde), necesitamos estar preparados y tener un comité de empresa fuerte y combativo, que no se pliegue a los deseos de la empresa, es decir, necesitamos estar unidos en torno a una organización sindical de clase que no venda los derechos de los trabajadores.


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miércoles, 12 de septiembre de 2018

La educación para everis: Ciclos Formativos a 10.000 euros

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El 12 de junio, el diario La opinión de Murcia publicaba un publi-reportaje titulado "El futuro está en sus manos", donde se anunciaba que "la prestigiosa multinacional de consultoría tecnológica everis crea en Murcia un centro de Formación Profesional oficial en el que ofrece el título de Técnico Superior en Desarrollo de Aplicaciones Multiplataforma".


El artículo, más propio del departamento de Recursos Humanos que de un medio de comunicación, resalta la "existencia de un salto cada vez más pronunciado entre las necesidades profesionales que demandan las empresas y los perfiles formados por el sistema educativo", recalcando además que "las tasas de desempleo en España son muy altas -y aún mayores entre los jóvenes". No contentos con el nivel de explotación al que someten a los recién titulados (perfiles junior) a los que se contrata desde unos miserables 10.500 euros brutos anuales, everis "ha decidido pasar a la acción lanzando everis school, una iniciativa que pretende crear ese alineamiento continuado entre las necesidades del mercado, y por tanto de la propia everis, formando profesionales reales que aporten valor desde el primer momento". Por lo visto, para everis, los estudiantes de ciclos formativos en el sistema público de educación no son "profesionales reales".


Por supuesto, la Formación en Centros de Trabajo (prácticas de empresa) se realizará en alguno de los centros de trabajo que everis tiene a lo largo del estado español, reduciendo de esta forma el número de estudiantes de centros de educación pública que podrán acceder a dichas prácticas. Esta forma de proceder por parte de empresas del sector TIC puede depararnos un abominable futuro en el que para acceder a una de las empresas del sector, haya que pasar obligatoriamente por uno de los centros de estudios de dicha empresa, haciendo realidad el sueño de muchos empresarios de cobrarnos por trabajar.


Everis, pionera como es en métodos de explotación, ya ha dado el primer paso en este sentido, porque lo que no se explica en el panfleto publicitario es el precio del ciclo formativo en uno de los centros de Everis School: 9.810 € por dos años de formación que en cualquier instituto público es gratis. Así, el primer año de un trabajador que acceda a un puesto de trabajo en everis a través de unas prácticas de estos ciclos formativos, cobrando 10.500 euros brutos anuales, estará prácticamente amortizado, pudiendo everis obtener un 100% de plusvalía de su trabajo.




De esta forma se cierra el círculo de la explotación laboral, cobrando por nuestra formación unos precios astronómicos y ofreciendo después unos salarios miserables. Así es como everis pretende seguir creciendo a costa de nuestras vidas y nuestro futuro, mientras que parte de sus millonarios beneficios los emplea en publicidad amable de lavado de cara, patrocinando eventos como los premios Factor Humano, que este año se celebraron bajo el lema "Una visión más amplia. Una mirada más humana", y que premian a personas y proyectos que "han destacado por su compromiso con las personas y que representan los principios y valores que ella -everis- representaba: trato humano, innovación, pragmatismo y visión global".


Trato humano es para everis cobrar 9.810 euros por un ciclo formativo y pagar 10.500 euros al año. Trato humano es congelar los salarios de muchos compañeros y condenar a la precariedad a gran parte de los trabajadores. Trato humano es ignorar las demandas de los trabajadores y ningunear a sus representantes legales. Trato humano es implantar una jornada diaria ordinaria de 10 horas. Trato humano es negarse a rebajar lo más mínimo la inhumana jornada anual de 1.800 horas. Trato humano es eliminar la jornada intensiva de verano en proyectos que acumulan 461 horas extraordinarias tan solo en los tres primeros meses de 2018. Trato humano es vender armas a un país como Israel que está masacrando al pueblo palestino. Trato humano es implantar jornadas de trabajo en días festivos y fines de semana para cubrir las necesidades del cliente, ignorando una vez más las de los trabajadores.


En el colmo de la hipocresía, mientras cobra cerca de 10.000 euros por un ciclo formativo, everis colabora con United Way, una fundación que “organiza y coordina los esfuerzos de empresas, entidades, instituciones y particulares para llevar a cabo proyectos sociales que mejoran la vida de las personas que se encuentran en una situación vulnerable”, centrando esfuerzos “en las áreas de educación, seguridad financiera, inserción laboral y salud”.


Cada día que los trabajadores no nos organizamos para pelear por nuestros derechos y por unas mejores condiciones laborales, la empresa da un nuevo paso en aumentar sus beneficios a costa de nuestra explotación y de nuestro futuro; un futuro que será cada vez más negro cuanto mayor sea el control de las empresas sobre nuestras vidas. Por un futuro donde no seamos esclavos; por un futuro laboral digno y próspero; ¡organízate y lucha!


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lunes, 10 de septiembre de 2018

¿Por qué es peligroso el argumentario en favor de la libertad individual en el ámbito de las condiciones de trabajo?

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Os dejamos a continuación el texto literal que un trabajador de everis nos ha enviado con una reflexión acerca de la jornada de 10 horas y la libertad de elección:

«En la mentalidad capitalista, la que nos inculcan cada día, a veces de forma sutil, a veces de forma ruda y brutal, nos hacen creer que en la relación empresario-trabajador el poder lo tiene el primero, y si el segundo se enfrenta a este, está destinado a perder. En este contexto, acogemos como agua de mayo cualquier concesión por parte de la empresa, sin prestar la más mínima atención a lo que pagamos a cambio, véanse los compensados sacrificando la jornada de 40 horas, y/o las tardes libre a cambio de la jornada de 10 horas.

Aquí subyacen dos ideas fundamentales: las reglas las pone la empresa (ni el Estatuto de los Trabajadores, ni el Convenio Colectivo, ni cualquiera de las denigrantes leyes redactadas por la patronal), y el trabajador medio no sólo tiene que dar las gracias a la empresa y recibirlo con alegría sino que, además, tiene que presionar al compañero que es capaz de ver la trampa para volver a ponerle la venda en los ojos. Y como la empresa manda, lo que un día nos da, otro día nos lo quita y nos quedamos de brazos cruzados (recordemos que según el sistema ni siquiera es nuestro el descanso del bocadillo).

No quiero hablar aquí de la trampa en sí, sino de los tramposos, los "mediadores" que dicen estar en medio cuando deberían de estar del lado de los trabajadores y en realidad están del lado del empresario. Enarbolan la bandera de la libertad para justificar permitir, es decir, dar su consentimiento (y el de los trabajadores, ya que lo hacen en nuestro nombre), a ciertas modificaciones sustanciales de las condiciones del trabajo. Permiso que, por otro lado, el empresario necesita, ya que de no ser así, no lo pediría. Obviamente, detrás de estos movimientos, la empresa no busca el bienestar de los trabajadores, por más que se empeñe en venderlo como tal, sino conseguir ciertas concesiones que le permitan obtener "ventajas competitivas", como por ejemplo, ampliar el horario del centro de 7 a 21, con la excusa de la flexibilidad horaria. 

El argumento que más he oído es "Si la empresa lo permite, y a alguien le viene bien, ¿por qué tienen los del sindicato (en concreto, los de CSC) que limitarnos?". Sinceramente, ¿quién va a conciliar vida familiar alguna trabajando hasta las 9 de la noche? De nuevo aparece aquí la suposición de que la empresa es la que pone las reglas, la que nos "concede" y permite esta gran "mejora" (la cual no es tal, ya que lo que dejamos de trabajar por un lado lo trabajamos por otro).

Está muy bien eso de tener más libertad, pero claro, junto a la palabra libertad, viene otra más temida: responsabilidad. De hecho, aparece en negrita en el correo de Thierry y es uno de los grandes valores del centro. El problema con la libertad es que "las reglas del juego" se desdibujan, y al final, el responsable será el trabajador. Del mismo modo que, según el discurso de la empresa somos responsables de nuestra evolución y nuestra carrera dentro de la misma. Esto se puede traducir en que, si por una mala gestión, un trabajador tiene que echar horas extras, estas ya no se considerarán como tal, y el trabajador tendrá que modificar su horario de acuerdo a "las necesidades del proyecto", y sin la más mínima compensación. El trabajador es libre de aceptarlo o no, pero también será responsable por ello. Del mismo modo, si una mala asignación le sitúa en un proyecto para el que no da el perfil, el único responsable si se ve afectada su productividad será el trabajador.

Esto, unido a lo confuso y arbitrario del plan de carrera y el sistema de subidas anuales, en el que priman criterios subjetivos sobre los objetivos, se traduce en que cualquier trabajador debe dejar que se pisoteen sus derechos si quiere medrar en la empresa, o ver su carrera y su salario congelado si exige que estos se respeten. Además, el trabajador no tendrá derecho a quejarse (ni siquiera por desahogarse), porque lo que le sobrevenga será únicamente responsabilidad suya.

Volviendo a los que decíamos al principio, sobre el poder de la empresa frente al trabajador aislado, cuando un patrón, un responsable, pide a un trabajador que ceda parte de sus derechos, pone sobre él una losa, con todo el peso de la empresa, y ante esa presión, tenderá siempre a ceder ante el miedo a posibles represalias, directas o indirectas, ya que el sistema interno de la empresa no aporta al trabajador ni seguridad, ni herramientas para saber qué le corresponde al final de cada año.

La única forma que tienen los trabajadores de contrarrestar esa presión es unirse, y ejercer esa presión de forma conjunta. Porque a un trabajador se le sustituye fácilmente, pero sustituir a una plantilla entera es más costoso que entregarnos lo que nos pertenece. Lo que el comité consigue en nombre de la "libertad" del trabajador, no es otra cosa que desdibujar los límites de lo establecido, ya que para cada uno lo establecido es diferente, y por consiguiente, aislarlo de sus compañeros, puesto que al tener condiciones diferentes, es más difícil sentir que te puede tocar a ti, y solidarizarte con el compañero perjudicado. Pero claro, mañana te pueden cambiar de proyecto, y tus concesiones por parte de la empresa, o de tu anterior responsable, se pueden quedar en un limbo y no podrás reclamarlas porque “las necesidades del proyecto” tendrán más valor que tu dignidad.»
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