jueves, 17 de junio de 2021

Nuevos despidos disciplinarios en everis

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Con un total acumulado de 43 desde junio de 2019 everis Centers continúa su incesante goteo de despidos disciplinarios, usando el Artículo 54 del Estatuto de los Trabajadores que indica que el despido está “basado en un incumplimiento grave y culpable del trabajador”. Esto es, la empresa impone la sanción máxima a estos trabajadores, la gran mayoría de las veces por una supuesta disminución en el rendimiento laboral, sin aportar prueba ninguna, sin previo aviso y reconociendo a la misma vez la improcedencia del despido al entregar al trabajador despedido un documento con el finiquito incluyendo la indemnización por despido improcedente.


Como vemos, en el mismo correo en el que la empresa despide disciplinariamente alegando disminución del rendimiento laboral, se deduce claramente que esa supuesta disminución no es más que una invención al reconocer la improcedencia del despido. Un auténtico despropósito que refleja el poco respeto que everis siente por las leyes, que interpreta a su antojo para hacer y deshacer como le convenga, y menos respeto aún por los trabajadores.


Por tanto, everis no necesita motivos para imponer a un trabajador la sanción más grave que la ley permite, despojándolo de su puesto de trabajo de una forma tan rastrera y deshaciéndose de los trabajadores que le ‘sobran’. Esta es la realidad de esta empresa y del mundo del trabajo en este sistema; por mucho que lo disfracen de democracia, la única libertad que tenemos los trabajadores es la de morirnos de hambre, ya que nuestros puestos de trabajo, nuestro sustento, no nos pertenecen y las empresas no dudan en darnos una patada y mandarnos a la calle sin pestañear.


Nuevamente, el 9 de junio fue despedida disciplinariamente P.G.Q. Compañera que engrosa la lista de despidos disciplinarios. Una compañera más que se ve privada de su trabajo por una causa injustificada.


Esta misma realidad se vive en otras muchas empresas, que usan la misma fórmula, o en tantas otras donde distintas modalidades de contrato mantienen a los trabajadores pendientes de una posible renovación o directamente de que les vuelvan a llamar, dado que el despido después de cierto tiempo trabajado está garantizado para no hacer evidente el fraude de ley.


Estos casos nos reafirman una vez más en la necesidad de estar organizados para repeler estos ataques de las empresas contra los trabajadores, ya que cuando se produce el despido es en general demasiado tarde para actuar. Muchos compañeros se ponen en contacto con nosotros cuando esta realidad que venimos denunciando día tras día les afecta personalmente, pero lamentablemente ese es el peor momento. Compañeros, no dejéis que llegue el fatídico momento en el que la empresa arremeta contra vosotros personalmente, pues cada ataque a un trabajador individual es en realidad un ataque a toda la clase trabajadora, y como clase, unidos y organizados, debemos responder. No esperéis a que sea demasiado tarde y poneos en contacto con nosotros cuanto antes para comenzar a organizarnos.


¡FORTALECE LA ORGANIZACIÓN DE LOS TRABAJADORES, ÚNETE A CSC!


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martes, 15 de junio de 2021

La factura de la luz se dispara mientras everis se sigue negando a pagar los gastos del teletrabajo

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En 2010, el precio medio final anual de la electricidad en España en euros por megavatio-hora era de 45,83. En enero de 2021 era de 70,58 y en junio de 2021 es de 92,44, más del doble que en 2010 y un 30% más cara que en enero de 2021. El 1 de junio de 2021 entraron en vigor las nuevas tarifas por tramos, que penalizan el consumo en ‘horas punta’ (de 10 a 14 y de 18 a 22 de lunes a viernes). Esta subida de precios y estos cambios en la factura para incrementar el precio de la electricidad en esos horarios vienen acompañados de un incremento del teletrabajo del 74% en nuestro país, por lo que la subida del precio de la luz castiga enormemente, una vez más, a la clase trabajadora.


El 22 de septiembre de 2020 el gobierno aprobaba la nueva ley del teletrabajo, una ley cargada de ambigüedades e indefiniciones que no regula absolutamente nada y que lo deja todo en manos de la negociación colectiva. Es por ello que en octubre de 2020, el Comité de Empresa envió a la dirección una solicitud para iniciar un periodo de negociación para regular las condiciones del teletrabajo.


En esa reunión mantenida el 21 de diciembre de 2020, la empresa se limitó a negar cualquier tipo de negociación en base a la situación de estado de alarma, ya que esta nueva ley, en su disposición transitoria tercera, permite que mientras persistan las medidas de contención sanitaria derivadas de la COVID-19, las empresas apliquen la normativa laboral ordinaria, que en el caso del teletrabajo no es ninguna, por lo que esta ley permite que las empresas apliquen el criterio que les parezca. Y eso es lo que ha hecho everis desde entonces, a pesar de que la ley no impide que se negocien esas condiciones tal como desde CSC le recordamos a la empresa en esa reunión.


Aunque la respuesta de la empresa fuese una negativa rotunda a negociar, tras varias reuniones mantenidas con el Comité en las que representantes de la empresa manifestaran la predisposición de esta a escuchar a la RLT y llegar a acuerdos, en una nueva reunión mantenida el 14 de abril de 2021 volvimos a plantear la negociación de las condiciones del teletrabajo. Una vez más la empresa se encargó desde un primer momento de recalcar que no estaba obligada a negociar las condiciones del teletrabajo como medida de contención sanitaria, para posteriormente volver a repetir que “la empresa está a su disposición [del Comité] para escuchar las propuestas que tengan”. A esto volvimos a responder que lo que la RLT quiere no es charlar (que nos escuchen), sino negociar con todas las garantías legales, algo a lo que everis se sigue negando en rotundo.


Por otro lado, vemos como everis sigue en su campaña sobre la flexibilidad, o lo que ellos llaman “libertad responsable”, y nos lo recuerda cada vez que puede, como en los correos en los que informa sobre el registro horario en los que nos indican que “esta medida no interfiere en nuestra apuesta por la libertad responsable”.





Una flexibilidad que está 100% supeditada a ‘necesidades del proyecto’, por lo que en la práctica, la flexibilidad es una herramienta para que la empresa pueda ofrecer a sus clientes horarios “flexibles” que cubran todo tipo de circunstancias que estas partes quieran pactar, sin tener en cuenta a los trabajadores.


¿Y como encajan el precio de la electricidad, los gastos del teletrabajo y la flexibilidad horaria? Pues Forbes nos da la pista. En un artículo publicado el 2 de junio de 2021, Pablo Rodríguez Bustamante, socio de la consultora medioambiental GEOCyL, sobre las tarifas por tramos horario y el teletrabajo, proponía “modificar el horario para la comida para trabajar entre las 14 y las 18h, cuando la electricidad es más económica. Y, cómo no, los fines de semana.


Esta es la flexibilidad y la ‘libertad responsable’ que quieren las empresas, la ‘libertad’ de trabajar de madrugada o los fines de semana para ahorrar en la factura de la luz.


La última jugada de la empresa, ante la obligación legal de negociar las condiciones del teletrabajo, ha sido la de proponer al Comité de empresa una negociación de ámbito extraestatutario, negociación sin garantías ni de acuerdos ni de cumplimiento de estos, por los motivos que pasamos a explicar ahora.


Según la Guía de la negociación colectiva del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, estos son los puntos que caracterizan un convenio extraestatutario:


● En el procedimiento de negociación de estos convenios, no resulta aplicable el deber de negociar del Art. 89.1 ET:


“Artículo 89. Tramitación.

1.[...]

Ambas partes estarán obligadas a negociar bajo el principio de la buena fe”.


● El convenio colectivo extraestatutario no se aplica automáticamente a los empresarios y trabajadores de su ámbito de aplicación sino que su aplicación habrá de hacerse por la vía de la incorporación expresa o tácita de sus cláusulas en los contratos individuales de trabajo.


● El convenio colectivo extraestatutario no será una norma imperativa para los contratos individuales, pudiendo estos establecer condiciones contrarias o menos favorables que las convencionales.


● Los derechos establecidos en estos convenios a favor de los trabajadores serían renunciables por ellos, no siéndoles de aplicación el Art. 3.5 ET. Su infracción no puede motivar un recurso de casación o de suplicación por infracción de ley.


● Los convenios colectivos extraestatutarios podrán impugnarse judicialmente, pero no será posible la impugnación de oficio por la autoridad laboral (Inspección de Trabajo) dada la ausencia de registro de este tipo de convenios.


● Dada la eficacia contractual atribuida por la jurisprudencia a estos convenios colectivos, no podrá haber un control administrativo en caso de incumplimiento empresarial de los mismos.


● La modificación sustancial de las condiciones de trabajo establecidas en estos convenios colectivos podrá realizarse mediante consulta/negociación entre la empresa y los representantes de los trabajadores. Si finalizado el periodo de consultas no hubiera acuerdo con los representantes de los trabajadores, el empresario puede de todos modos modificar las condiciones reguladas en convenio colectivo extraestatutario.


Pero es que además, esa misma guía indica cuales son los supuestos en los que debería producirse una negociación extraestatutaria:


a) Por necesidad (o por imposibilidad originaria), en el caso de inexistencia de representantes legitimados para negociar un convenio colectivo estatutario conforme a los Arts. 87 a 89 ET: inexistencia de comité de empresa, delegados de personal o secciones sindicales en una negociación colectiva empresarial o inexistencia de sindicatos y/o de asociaciones empresariales legitimadas en una negociación colectiva supraempresarial o imposibilidad de llegar al acuerdo mayoritario de cada una de las dos representaciones en una comisión negociadora válidamente constituida (STC de 8 de junio de 1989 o STS de 24 de enero de 1997, Ar/572).

b) Voluntariamente (o por imposibilidad sobrevenida), en el caso de existencia de representantes legitimados para negociar un convenio colectivo estatutario, cuando las partes optan por negociar extraestatutariamente, siempre que, en su caso, se hayan respetado los deberes de negociar y de negociar de buena fe en vía estatutaria del Art. 89.1 ET (STC de 8 de junio de 1989 o STS de 8 de junio de 1999, Ar/5208)”.


Como puede verse, un convenio colectivo extraestatutario, que es a lo que pretende llegar everis, no deja de ser papel mojado cuya aplicación recae básicamente en la voluntad de la empresa de aplicarlo, pudiendo modificar las condiciones pactadas a su antojo, bien por la vía colectiva o bien mediante el contrato de trabajo individual. De esta forma, la empresa podría inventarse algún tipo de estrategia para, por ejemplo, ofrecer a los trabajadores un pago único que sustituiría a la actual ayuda comedor, de forma que éste cubriera los gastos del teletrabajo, suponiendo así un coste cero para la empresa y una pérdida de derechos para el trabajador.


Y además, al no haberse respetado los deberes de negociar de buena fe en vía estatutaria, ya que la empresa hasta ahora se ha negado a ello, no se da ninguno de los supuestos establecidos por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social para acudir a la vía extraestatutaria.


Por todo ello, desde CSC llevaremos al Comité de Empresa la postura de exigir a la empresa que negocie por la vía estatutaria, de buena fe, un convenio colectivo que rija las condiciones del teletrabajo, que tenga carácter de ley y que obligue a cumplir las condiciones a la empresa. Todo lo demás será, una vez más, un cheque en blanco para que la empresa haga lo que quiera.


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domingo, 13 de junio de 2021

Rankings de mejores empresas para trabajar, más propaganda llena de hipocresía

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El pasado 27 de mayo de 2021, el periódico La Vanguardia publicaba un artículo titulado “Estas son las mejores empresas para trabajar en España”, en el que citaba un estudio realizado por LinkedIn en el que enumeraban “las 25 mejores empresas para trabajar y avanzar en una carrera profesional”.

 

Lo primero que nos llama la atención es que el estudio de LinkedIn fue publicado el 28 de abril de 2021, un mes antes del artículo, pero basta buscar un poco para ver que el 13 de mayo, el mismo periódico publicaba otro artículo titulado “Estas son las 25 mejores empresas para trabajar en España, según LinkedIn”, en el que citaban el mismo ranking de LinkedIn.

 

Los medios de comunicación no escatiman en hacer publicidad de estas empresas y de un ranking que, sistemáticamente, ignora a los trabajadores de las mismas e intenta blanquear su imagen, ocultando la represión, explotación, despidos y toda clase de abusos contra los trabajadores que se cometen constantemente en todas ellas.

 

Si analizamos un poco dicho ranking, encontramos empresas como las siguientes:

 

   En el puesto 25 sitúan a la consultora Atos, que mientras en febrero de 2020 anunciaba que había conseguido sus objetivos de crecimiento aumentando en un 1,4% los ingresos (11.588 millones), habiendo obtenido en 2020 550 millones de euros de beneficio neto, en mayo del mismo año imponía un ERTE unilateralmente a sus trabajadores, para posteriormente, según denuncia la sección sindical de Co.Bas en Atos Spain, comenzar a buscar “talento barato” para la filial ‘low cost’ Atos IT.

 



 


 

Por supuesto, tampoco se han tenido en cuenta algunas de las opiniones que trabajadores de esta empresa han ido dejando en la red indeed:

 

















 



 En el puesto número 24 encontramos a Siemens, que en 2020 dividía la empresa creando Siemens Energy, y mientras Siemens anunciaba en febrero de 2021 un aumento de los beneficios en el primer trimestre fiscal del 27,4% hasta alcanzar los 1.377 millones, ese mismo mes, Siemens Energy anunciaba la eliminación de 7.800 puestos de trabajo en todo el mundo, después de haber aplicado diversos ERTE que se han convertido en ERE con el paso de los meses.

 



 

 

  En el puesto 23 está la farmacéutica Lilly, que en 2017 recortaba su plantilla en un 8%, despidiendo a unos 3.500 trabajadores, tan sólo meses después de adquirir la filial de vacunas para animales de Boehringer Ingelheim. Ya en 2018 volvía a despedir a más de 1.300 trabajadores, y posteriormente, en 2019, cerraba su centro de I+D de neurociencia afectando a 270 trabajadores. Estos despidos han permitido que en enero de 2020, la empresa comprara la biofarmacéutica Dermira por 991 millones de euros, obteniendo en el segundo trimestre de 2020 un aumento de beneficios netos del 6%, situándolos en 1.198 millones de euros.

 



 


 En el puesto 22 se sitúa AXA Seguros, que ya en 2005 despedía a una delegada sindical después de 29 años trabajando y justo tras finalizar su periodo de representación en el Comité de Empresa del centro de Barcelona. Mientras que la compañía ofrece a sus clientes una cláusula de protección de pagos por desempleo en algunas de sus pólizas de salud, a sus trabajadores los despide mediante una “reducción de personal provocada por la pérdida de competitividad”.

 



 


A todo esto hay que añadir las opiniones de trabajadores de la empresa en la red indeed:

 



 








 El puesto 21 lo ocupa Iberdrola, que a pesar de haber alcanzado unos beneficios netos de 1.025 millones en el primer trimestre de 2021, y pese a estar siendo investigada en el caso Villarejo, concluyendo la Policía que la empresa espió teléfonos sin autorización judicial, recibirá 50 millones de euros por parte del gobierno para levantar una planta de hidrógeno en Guadalajara, y “se ofrece a movilizar 30.000 millones” de euros de los fondos europeos.

 


 

Mientras tanto, a pesar de haber aumentado su producción un 7,3% en 2020 y de haber mejorado los beneficios pese a la pandemia, en octubre de ese año planteó una bajada del 20% del salario para sus trabajadores, que finalmente y tras las habituales amenazas de despidos, acabó con un acuerdo firmado por CCOO, USO, SIE y ATYPE, para rebajar un 10% los salarios.

 



 


 

Sumando de nuevo a todo esto las valoraciones de sus trabajadores:

 



 



















  En el puesto 19 encontramos a Orange, que en 2016, pese a haber triplicado los beneficios del año anterior llegando hasta los 2.652 millones de euros, planteó un ERE para 550 trabajadores que, una vez más gracias a la inestimable colaboración de CCOO y UGT con la patronal, se ‘redujo’ a 496 despidos. Y de nuevo, a pesar de haber elevado un 56,9% los beneficios netos en 2020 alcanzando los 5.055 millones de euros, en mayo de 2021 anunciaba un ERE para 485 trabajadores.

 



 


 

No olvidemos las valoraciones de sus propios trabajadores:

 


 

  En el puesto 18 está HP, que en 2008, tras adquirir Electronic Data Systems por 13.900 millones de dólares, anunciaba 24.600 despidos, a pesar de haber tenido un crecimiento del 30% el año anterior. Después de unos beneficios netos de 1.940 millones de dólares en 2017 y de 1.179 millones de dólares en 2018, en 2019 despedía a 9.000 trabajadores en todo el mundo.

 



 


  En el puesto 17 encontramos a Novartis, que en 2018, y tras unos beneficios en 2017 de 6.240 millones de euros, despedía a 2.550 trabajadores en Suiza y Reino Unido. Ya en 2020, tras unos beneficios de 6.500 millones de euros en 2019, aprobaban un ERE para despedir a 1.000 trabajadores.

 



 


 

Y estas son algunas de las valoraciones de sus trabajadores:

 



 









 El puesto 16 del ranking lo ocupa el Grupo ACS, la constructora de Florentino Pérez, que en 2019 se convertía en la empresa en recibir más sanciones por amañar contratos, con 82,9 millones de euros en 3 años. Una empresa salpicada por la corrupción, acreditando la Guardia Civil en 2019 que había pagado ‘mordidas’ a Convergència para conseguir “contratos públicos en Cataluña «sin respetar las garantías legales» y previo «pago de comisiones disfrazadas de donaciones y convenios entre fundaciones»”.

 




Tras unos beneficios netos de 962 millones de euros en 2019 (un 5,1% más que el año anterior), en 2020 presentaba un ERE para 260 trabajadores.

 



 

 En el puesto 14 está el banco BNP Paribas, que tras unos beneficios de 1.567 millones de euros en el primer trimestre de 2018, llegaba a un acuerdo en noviembre de ese mismo año para aplicar un ERE, una vez más, con la firma de CCOO y UGT, y que tras unos beneficios netos de 7.526 millones de euros en 2018, iniciaba su segundo ERE en seis meses.

 



 


 

Estas son algunas de las opiniones de sus trabajadores:

 



 



● En el puesto 13 se sitúa Amazon, una empresa que ha triplicado sus beneficios netos en el primer trimestre de 2021, llegando a los 6.706 millones de euros, manteniendo para ello una política de acoso brutal contra todos los trabajadores críticos, despidiendo improcedentemente a quienes manifiestan opiniones discrepantes con la dirección de la empresa, despidiendo a cientos de trabajadores a través de un algoritmo, manteniendo un conflicto constante que en este último año se ha visto incrementado además con muertes por COVID, presiones laborales y despidos de los trabajadores que se quejaron de tener que acudir a su puesto de trabajo sin garantizar las condiciones de seguridad.

 



También son numerosos los escándalos por explotación a trabajadores, como las denuncias de muchos de ellos que se ven obligados a orinar en botellas para mantener su puesto de trabajo y que denuncian que “Amazon trata a sus empleados como escoria. En el mejor de los casos, sentías que te trataban como un animal”, o las jornadas de 10 horas diarias o de 55 horas semanales en Navidad.

 



A todo esto hay que sumar las prácticas antisindicales, el uso de falsos autónomos y una larga lista de irregularidades y abusos contra los trabajadores que hacen que, la sola presencia de esta empresa en el ranking, lo invalide por completo para alguien con un mínimo de decencia, algo que vemos que no tienen quienes elaboran esta descarada propaganda.

 






Por supuesto, las opiniones de los trabajadores de Amazon están en consonancia con todo lo anterior:

 






















  En el puesto 12 se sitúa EY (Ernest & Young) Consultoría, empresa que saltó a los medios recientemente tras la denuncia pública de auditores juniors sobre jornadas de 84 horas semanales, y que en 2019 era condenada por un juez por discriminación hacia una trabajadora de baja por maternidad.

 




EY forma parte de las ‘Big Four’, las cuatro grandes consultoras que manejan la burocracia del Estado, y que han acaparado un millar de contratos con la administración, una privatización encubierta que ha costado a las arcas públicas, al menos 378 millones de euros en poco más de una década. En este sentido, EY asesoró al ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, en el proceso de elaboración de la reforma para calcular las pensiones con 35 años, una reforma que empobrecerá aún más a la clase trabajadora.

 





Tampoco se libra EY de unas valoraciones por parte de sus trabajadores que cuestionan su presencia en este ranking:

 














  El puesto 11 lo ocupa Volkswagen, que a pesar de presentar en enero de 2021 unos beneficios en el año 2020 de 10.000 millones de euros, acordaba en marzo un ERE para despedir a 5.000 trabajadores, de nuevo con la firma de CCOO y UGT. Todo esto después de haber recibido ayudas millonarias por parte del Estado.

 



 

 En el puesto 10 se sitúa Banco Sabadell, que tras un incremento de sus beneficios en 2019 del 134%, situándose en los 768 millones de euros, aplicaba un ERE encubierto despidiendo a 800 trabajadores, ratificaba un ERE para 1.800 trabajadores, y preparaba otros 2.000 despidos a lo largo de 2021.

 





Las opiniones de sus trabajadores también cuestionan enormemente la presencia de la empresa en el ranking:

 



   En el puesto 9 está PwC, otra de las ‘Big Four’ de las que hablamos antes y una de las principales asesoras para la ejecución de EREs, y en general para orientar a los departamentos de recursos humanos en cómo explotar al máximo a los trabajadores.

 



Sus propios trabajadores denuncian picos de 80 horas de trabajo semanales en los meses de enero y febrero, cuando se cierran las cuentas anuales de grandes empresas, a pesar de los rimbombantes anuncios sobre “flexibilidad laboral” que, una vez más, se materializan en flexibilidad de la empresa para explotar al trabajador.

 


 


 El puesto 8 lo ocupa IBM, que pese a los beneficios de 9.431 millones de dólares de 2019 y los 5.590 millones de dólares de 2020, anunció el despido de 10.000 trabajadores en Europa en 2021.

 






En 2009, IBM fue acusada por el National Labor Comittee, una organización no gubernamental estadounidense, de producir sus complementos en una fábrica que sometía a sus trabajadores a condiciones infrahumanas.

 

Los trabajadores, en su mayoría mujeres de entre 18 y 24 años, no podían hablar, escuchar música, levantar sus cabezas ni meter las manos en los bolsillos durante su horario laboral, y podían salir de la fábrica, con permiso, sólo dos días al mes, condiciones que rozan la esclavitud.

 

Esta son algunas de las opiniones de sus trabajadores en indeed:

 



 


 


 


 


























  En el puesto 7 se sitúa Mapfre, que ha obtenido unos beneficios desde 2016 hasta 2020 de un total de 3.141 millones de euros (775, 701, 529, 609, 527), además de los 173 millones del primer trimestre de 2021, mientras que en ese mismo periodo ha reducido su plantilla en 4.880 puestos de trabajo.

 

Esto salpicado de los habituales abusos contra los trabajadores de las empresas, como el caso del despido anulado por el Tribunal Supremo de un trabajador que había denunciado acoso, o la condena a indemnizar con 30.000 euros por el despido de un trabajador con silicosis.

 



 


 

Aquí tenéis algunas de las opiniones de sus trabajadores:

 



 



 



  El puesto 6 lo ocupa Capgemini, con unos beneficios netos de 730 millones de euros en 2018, que desde 2015 a 2018 ha ido realizando despidos incesantemente a un ritmo de 30 despidos cada 3 meses, que en 2012, con unos beneficios de 404 millones de euros en 2011, presentaba un ERE para 250 trabajadores mientras publicaba de forma masiva ofertas de trabajo en Infojobs, y que ha continuado esta senda de despidos a lo largo de los años, como denuncian los sindicatos presentes en la empresa.

 



 


 

Es fácil deducir cual es la opinión de sus trabajadores:

 




  En el puesto 5 encontramos a Deloitte, otra de las ‘Big Four’, en la que sus trabajadores han denunciado públicamente un “infierno laboral”, “horarios infinitos” y una “nula vida personal”. Algunos trabajadores la califican como “una especie de secta”, en la que “lo peor de todo son los horarios. Sabes cuándo entras, jamás sabes cuando sales”. Han llegado a relatar como “una compañera nuestra se desmayó en las oficinas de un cliente que estaba auditando”.

 



 

Mientras tanto, la empresa percibió en 2016 240.000 euros de dinero público por hacer de administrador concursal en la empresa Elimco, participada en un 25% por la Junta de Andalucía, en la que acabó aplicando un ERE para 64 trabajadores.

 



 

Ya en 2016 el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu consideró que existían suficientes indicios para sentar en el banquillo a Deloitte por las presuntas irregularidades cometidas en la fiscalización de las cuentas de Bankia. Ese mismo año, las autoridades norteamericanas investigaron a la división española de la empresa por irregularidades en los trabajos de auditoría realizados en Abengoa, por los que cobró 19,9 millones de euros.




 

Por supuesto, sus trabajadores reflejan en sus opiniones la realidad de trabajar en una de estas consultoras:

 







  En el puesto número 4 está Accenture, que aumentó sus beneficios en un 7% en 2020 alcanzando los 4.368 millones, pero que aprovechando la excusa del Covid-19 despidió a 900 trabajadores en Reino Unido y después de haber adquirido 20 empresas ese año, planificaba ya despedir a 25.000 trabajadores en todo el mundo.

 



 


 

Ya en 2011 la empresa despedía a 7 trabajadoras, 6 de ellas con reducción de jornada por cuidado de menores y una embarazada. Y es que según denuncian algunos sindicatos, en Accenture apenas hay jubilaciones, sólo el 3% de la plantilla supera los 50 años y la mayoría al sobrepasar esa edad son despedidos.

 



 

Estas son algunas de las opiniones de sus trabajadores:

 



 









El puesto número 3 lo ocupa Telefónica, una multinacional de las telecomunicaciones que era pública hasta que los gobiernos de Felipe González en primer lugar (1995) y José María Aznar posteriormente (1999), terminaron por privatizarla. Desde entonces la empresa de telefonía ha venido realizando varios recortes de plantilla, pasando en los últimos cinco años de 33.440 a 22.992 trabajadores.

 

En 2010 la empresa tuvo unos beneficios de 10.167 millones de euros, para en 2011 aplicar un ERE a 8.500 trabajadores.

 

En 2012 los beneficios netos fueron de 1.887 millones de euros, y en 2013 despedía a 6.830 trabajadores mediante otro ERE.

 

En 2019 los beneficios netos fueron de 1.142 millones de euros, y en 2020 aplicaba un ERE para 8.500 trabajadores.

 



 

Por supuesto, la precariedad y la explotación exacerbadas son la norma, con casos de cesión ilegal, subcontratación precaria, EREs encubiertos, abusos durante el teletrabajo y un sinfín de atropellos contra los trabajadores.

 

















 En el puesto número 2 se encuentra Indra, una empresa con múltiples implicaciones en casos de corrupción, con pagos a la caja B del PP en Madrid, cobros de facturas por trabajos que no se realizaron, pagos de facturas falsas y un largo etcétera.

 

 



Una empresa que es sinónimo de privatizaciones, puertas giratorias y EREs, que en 2015 aplicaba un ERE para 1.850 trabajadores (una vez más con la firma de CCOO,  UGT y USO) para posteriormente comprar la empresa Tecnocom con 6.000 trabajadores e incorporar a 2.000 becarios, que como se cumple en las grandes empresas, tiene como norma la represión sindical.

 



 

.Algunas de las opiniones de sus trabajadores:

 




   Y para finalizar, en el puesto número 1 de este ranking lleno de hipocresía y cinismo, encontramos a NTT Data, la matriz de everis, una empresa en la que la represión sindical es parte de la gestión de recursos humanos, condenada por la Audiencia Nacional por vulneración de derechos fundamentales, que acosa y reprime sindicalmente a Representantes Legales de los Trabajadores, que desde junio de 2019 hasta mayo de 2021 ha despedido disciplinariamente a 42 trabajadores sólo en el centro de everis Centers de Sevilla, que despidió en 2016 a un miembro del Comité de Empresa del centro de Sevilla estando de baja médica, que ha sido sancionada por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) por crear un cártel en el suministro de servicios de informática y tratamiento de datos a la Administración Pública”, y una innumerable lista de abusos ya denunciados por CSC (ahora ASC).

 

 



 


 





Analizando la realidad de las empresas de este ranking, podemos sacar varias conclusiones:

 

  Los rankings de ‘mejores empresas para trabajar’ no son más que publicidad encubierta para intentar lavar la imagen de esas empresas. Esos listados están siempre copados por grandes empresas, multinacionales con enormes recursos económicos que les permiten invertir grandes sumas de dinero en propaganda, y ocultan siempre la miseria de cada una de estas.

 

 En todas estas empresas, y en general en cualquier gran empresa en el mundo capitalista, la realidad es la misma, pues la explotación que sufrimos los trabajadores no tiene nada que ver con las características particulares de los dueños de una empresa concreta, sino con el propio sistema de producción que lleva la competitividad a los máximos extremos, generando situaciones como las que hemos descrito.

 

  Los trabajadores que buscan mejorar su situación abandonando una empresa ‘mala’ para encontrar un puesto de trabajo en otra empresa ‘buena’, están tirando piedras contra su propio tejado y contra el del resto de la clase trabajadora al no abordar la lucha en su centro de trabajo, ya que al verse mermada la lucha en una empresa, ésta arremete aún con más fuerza contra los trabajadores, empeorando las condiciones de trabajo de estos, algo que se repite a lo largo y ancho del resto de empresas, acabando finalmente con un empobrecimiento generalizado de los trabajadores.

 

  Los sindicatos del sistema (CCOO y UGT principalmente) usan una y otra vez la táctica del mal menor para firmar cualquier retroceso que la patronal les ponga por delante. Hemos visto como empresas con beneficios millonarios presentaban reducciones de salario y despidos masivos que estos sindicatos acababan firmando ante la supuesta amenaza de una solución peor por parte de la empresa. En este sentido es importante recordar que estos sindicatos ganan hasta un 10% del coste de los despidos en un ERE cuando lo firman.

 

   Las empresas usan los despidos masivos (ERE) como una herramienta más de gestión de recursos humanos, una forma de abaratar costes despidiendo trabajadores con mejores condiciones para contratar a otros con peores salarios y a los que poder explotar más. No necesitan tener pérdidas como hemos comprobado, y con la complicidad de sindicatos como CCOO y UGT pueden enviar al paro a miles de trabajadores para sustituirlos después por mano de obra barata y fácilmente explotable.

 

  La situación general de crisis del sistema capitalista hace que una y otra vez las empresas necesiten incrementar la explotación sobre los trabajadores, ya que la tasa de ganancia ha ido decreciendo constantemente desde hace más de un siglo, lo que sólo ha podido ser compensado mediante un incremento en la tasa de explotación.

 



 







Mientras los trabajadores no tomemos conciencia de cómo las empresas nos explotan cada día, cómo nos dividen y enfrentan entre nosotros, cómo usan todos sus medios económicos para intentar lavar nuestras mentes, hasta que no abramos los ojos y empecemos a organizarnos y a luchar por lo que legítimamente es nuestro, seguiremos en esta espiral de pérdida de derechos y precarización, que augura un negro futuro para nuestros hijos, sobrinos, nietos, etc.

 

Para salir de esa espiral que nos hace cada día más pobres, hay que luchar aquí y ahora, organizándonos bajo el sindicalismo de clase y movilizándonos contra los abusos y la explotación.

 

¡FORTALECE LA ORGANIZACIÓN DE LOS TRABAJADORES, ÚNETE A ASC!

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